Hay panoramas que simplemente abrigan el alma. Y eso fue exactamente lo que pasó este fin de semana en Viña del Mar, donde la tienda de lanas y creatividad Revesderecho reabrió sus puertas con una invitación irresistible: volver a encontrarnos, crear con las manos y reconectar entre generaciones.
Pero esta vez no fuimos solos. Para cubrir este evento llevamos a Noah, el integrante más pequeño del equipo de Orgullo Porteño, de apenas 4 años, quien se tomó muy en serio su misión de explorar colores, tocar texturas y elegir —sin ninguna duda— las lanas “más suaves del mundo”.
Spoiler: salió fascinado.
Entre ovillos, colores y generaciones
Apenas entramos a la renovada tienda de Revesderecho en Viña del Mar, Noah partió directo a las estanterías. Mientras las adultas comentaban patrones, crochet y tendencias, él iba descubriendo un universo completamente nuevo: lanas gigantes, hilos brillantes, pompones, agujas de colores y texturas que no podía dejar de tocar.
Y ahí pasó algo bonito.
Mientras Noah elegía sus tonos favoritos (“el azul tiburón” y “el amarillo sol”, según su propia clasificación), alrededor se repetía una escena que parece estar ocurriendo cada vez más seguido: mamás tejiendo con sus hijas, amigas compartiendo proyectos y jóvenes redescubriendo un hobby que durante años parecía reservado sólo para generaciones mayores.
El tejido ya no es sólo un hobby
En medio del boom del autocuidado y el bienestar mental, tejer se está transformando en mucho más que una manualidad bonita para Pinterest. Distintos estudios internacionales han demostrado que actividades como el tejido y el crochet ayudan a disminuir el estrés, mejorar el ánimo y generar sensación de calma.
Andrea Candia, gerenta de Revesderecho, lo resume perfecto:
“Tejer hace bien. Distintos estudios muestran que actividades como el tejido reducen el estrés, ayudan a regular la ansiedad y mejoran el ánimo, porque combinan concentración, un movimiento repetitivo y la satisfacción de ver algo hecho con las propias manos”.
Y tiene sentido. En una época donde vivimos pegados a pantallas y notificaciones, sentarse a crear algo con las manos se siente casi revolucionario.
Noah y su primera experiencia “craft”
Mientras recorríamos la tienda, Noah seguía sumando descubrimientos importantes para la humanidad:
Que algunas lanas “parecen nubes”.
Que hay ovillos “más suaves que su manta favorita”.
Y que claramente necesitaba llevarse “uno de cada color”.
Lo más entretenido fue verlo interactuar con personas de distintas edades que espontáneamente le enseñaban cosas, le mostraban tejidos o le preguntaban cuáles eran sus colores favoritos. En un mundo donde muchas veces las generaciones viven separadas en sus propios universos digitales, el tejido logró algo simple pero en los tiempos que corren es casi imposible, sentar a todos en la misma mesa.
La sensación final después de visitar Revesderecho fue clara: el fenómeno del tejido no tiene nada de nostalgia antigua. Más bien parece una respuesta moderna a una necesidad súper actual — bajar el ritmo, crear conexiones reales y volver a disfrutar actividades simples.
Al final, entre ovillos, agujas y crochet, no sólo se tejen prendas. También vínculos.
¿Dónde?
Mall marina oriente – 14 Nte. 976, Nivel -1
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