Volvió TEATRO MAURI SCD y no solo por esta noche (aunque si estuvo Joe Vasconcellos)

Tras más de una década de silencio y abandono, el emblemático recinto reabrió sus puertas transformado en el Teatro Mauri SCD. Una noche donde el eco del pasado, el fulgor de Joe Vasconcellos y la voz eterna de Lucy Briceño conjuraron los fantasmas de la bohemia para devolverle la música al emblemático espacio. Valparaíso siempre …

Tras más de una década de silencio y abandono, el emblemático recinto reabrió sus puertas transformado en el Teatro Mauri SCD. Una noche donde el eco del pasado, el fulgor de Joe Vasconcellos y la voz eterna de Lucy Briceño conjuraron los fantasmas de la bohemia para devolverle la música al emblemático espacio.

Valparaíso siempre ha sabido de renacimientos. Sus cerros custodian historias que se resisten a desaparecer bajo el polvo del tiempo. Hace unos días, pasadas las ocho, una de esas historias volvió a respirar. El Teatro Mauri, aquel coloso que durante 75 años vio pasar la gloria, la precariedad y el olvido en sus tablones, desempolvó la melancolía de una larga década de puertas cerradas para inaugurar su nueva era como el flamante Teatro Mauri SCD.

La atmósfera del jueves guardaba ese aroma de los reencuentros largamente esperados. Cerca de 500 personas repletaron un recinto que se resistió a morir y que hoy ostenta una milagrosa y respetuosa metamorfosis arquitectónica liderada por Laura Garrido. Con butacas retráctiles y cortinas divisorias capaces de modular su aforo, el espacio se presentó moderno, pero sin perder el alma ni el peso de sus memorias. Como bien señaló Rodrigo Osorio, presidente de la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD): “Hoy no nace un nuevo recinto. Hoy hay una historia enorme que abre un nuevo capítulo. Aquí demostramos que el futuro no se construye desde cero… Estas paredes tienen cicatrices, pero es precisamente ese recorrido el motor que nos va a permitir proyectar un futuro próspero”.

El aire nostálgico e institucional que impregnaba la velada —introducida por un emotivo registro audiovisual que desnudó los años de reconstrucción y bendecida por las palabras de la alcaldesa Camila Nieto, quien agradeció el gesto de mirar a las regiones y hacer honor a la historia porteña— alcanzó su cenit cuando la música reclamó su dominio legítimo. Joe Vasconcellos, un viejo conocido de la bohemia y el sentir nacional, fue el encargado de encender los motores del remozado escenario.

Durante una hora y media de concierto, Vasconcellos desató la memoria colectiva de una audiencia transversal en la que destacaban creadores icónicos como Pancho Sazo y Carlos Cabezas. Sonaron “Huellas” y “Sólo por esta noche”, coreadas con una energía que parecía no acabarse. Incluso hubo espacio para la audacia con una sorprendente relectura del clásico de Lucybell, “Mataz”, demostrando las impecables condiciones acústicas y técnicas que sitúan a la sala a la vanguardia del país.

Sin embargo, el instante más sobrecogedor de la jornada ocurrió cuando el escenario unió las épocas en un abrazo definitivo. Subió a la tarima la legendaria Lucy Briceño. Su figura nonagenaria, patrimonio vivo de la música y la noche porteña, se fundió con la banda de Vasconcellos para interpretar “La Joya del Pacífico”.

La descentralización de la música nacional anota su hito más hermoso al situar la primera sala de la SCD fuera de la Región Metropolitana. El murmullo de Valparaíso vuelve a tener un proscenio desde donde cantarle al mar, demostrando que en esta ciudad, por muy larga que sea la noche, el arte siempre encuentra el camino de regreso a casa.

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Jorge Latrillle

Jorge Latrillle

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