En el Cerro Los Placeres, una animita construida en homenaje a Diego Portales yace en un estado lamentable. Lo que en su momento fue un proyecto con gran simbolismo, ahora este pequeño monolito parece un error en la construcción, una especie de medidor eléctrico o algo por el estilo.
Esta reliquia olvidada, deteriorada por el tiempo y las inclemencias. Este pequeño monumento, que una vez llevó la firma de Nicanor Parra, se ha convertido en un reflejo de la marginalidad que tanto intrigaba al hermano de Violeta.
Nicanor Parra, el más grande antipoeta , siempre fue un personaje fascinante que mezclaba lo tradicional con lo rebelde. En el año 2002, Parra inició una inusual relación con la figura histórica de Diego Portales, cuando la Universidad del mismo nombre le otorgó una medalla. Desde entonces, Parra se obsesionó con la vida del ministro fusilado en 1837, ideando un peculiar homenaje que consistía en una intervención urbana muy a su estilo: una animita dedicada a Portales.
En una entrevista declaró: Parra“La animita me ha interesado siempre, la noción de animita ha estado en la familia desde tiempos inmemoriales. Y se me ocurrió que una animita le vendría bien al ministro plebeyo,”. La universidad acogió la idea y encargó a la escultora Isabel Klotz la construcción de esta animita, inaugurada el 5 de junio de 2002 en el Cerro Los Placeres, frente a la Universidad Federico Santa María, en un lugar más transitado que donde Portales fue asesinado que realmente, en la bajada Yolanda, en la quebrada que separa Placeres con cerro Barón.
Parra, conocido por su estilo irreverente, destacó en varias entrevistas los aspectos menos conocidos de Portales: “era un Don Juan absoluto y un bailarín eximio de cueca; también tocaba la guitarra y el arpa. Sus lugares predilectos para pasar las tardes eran las chinganas.” El monumento lleva inscrita una cueca escrita por Parra, inspirada en una copla de su hermano Roberto, que añade un toque popular y poético a la figura de Portales.
Roberto: “Detrás de la zarzamora/ mataron a un afuerino/ cuatro velas están prendidas/ a la vera del camino”. El antipoeta añadió: “Lo mataron por longi/ por aniñao/no dijo ni hasta luego/ se fue cortao// Por aniñao sí/ Matilde Romo/ los borrachos no aguantan/ pelo en el lomo/ Ojo con los chacales/ Diego Portales”.
Cabe destacar que Violeta, su hermana, vivió muy cerca de esta ubicación, a solo tres casas de distancia del Club Los Placeres, agregando un toque aún más personal a la historia.
Lo que pocos saben es que esta animita tuvo un destino accidentado. Inicialmente, fue instalada en la esquina de las avenidas Matta y Placeres, pero cuando el municipio decidió ensanchar la avenida, la la animita estuvo a punto de irse en el camión de la basura. En una acción casi desesperada y gracias a unos pocos vecinos, logró ser reubicada donde con el tiempo, se continuó deteriorando. Las fotos que acompañan esta crónica sobre Nicanor Parra son de esa “animita” parriana, tal como está hoy. Entre todo su deterioro, aún es posible visualizar con mucha paciencia la letra de Nicanor Parra, de su puño y letra, en papeles forrados en vidrio incrustado, varios destruidos y con las palabras del antipoeta robadas. Paradójicamente, con este olvido y relegación, la ¿estatua? ¿altar? ¿animita? se reafirmó como el símbolo de marginalidad que tanto interesaba destacar a Parra.
Desde «Orgullo Porteño», desde que descubrimos este símbolo en el año 2018 y año en el que también fallece el mítico antipoeta, hemos observado y difundido el mal estado en el que sobrevive la animita, intentando generar conciencia sobre su importancia y la necesidad de preservarla. Es alarmante que muchos habitantes del cerro desconozcan el verdadero sentido de esta «animita», subrayando la desconexión entre la intervención urbana y la comunidad local.
Parra siempre vio a Portales como un personaje dramático, comparable a figuras del teatro mundial como Hamlet. “Cuando uno lee su epistolario, lo menos que se puede decir es que es el escritor epistolar número 1 de Chile. Él no escribe en tono burocrático, sino que su estilo es pan-pan, vino-vino, lleno de giros populares, algunos de grueso calibre. En una carta de diciembre de 1831, dice que este es un país de huevones y de putas”. explicaba el antipoeta.
La intención de Nicanor Parra con este proyecto iba más allá de un simple homenaje; buscaba crear un artefacto urbano que reflejara tanto el carácter popular como la sofisticación de Portales, así como la eterna lucha entre lo oficial y lo marginal. Hoy en día, esa “animita” en el Cerro Los Placeres, aunque deteriorada, es testimonio de la visión única de Parra para honrar a uno de los personajes más complejos de la historia chilena.
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