- La serie se emitirá a partir del lunes 7 de abril en Universidad de Chile TV, día en que se celebra el
Día de la Educación Rural en Chile.
Hace 8 años la cineasta Alejandra Fritis comenzó a trabajar como educadora artística con niños, niñas y
profesores en escuelas rurales, y se fascinó con ese mundo. Ese fue el punto de partida para crear el
proyecto “Mi Escuela Rural”, una serie de televisión documental de 8 capítulos de 52 minutos, cada
uno dedicado a un territorio diferente, desde el Altiplano a la Patagonia, mostrando 8 universos
culturales donde se desarrolla la educación rural en Chile. La producción de esta serie fue posible
gracias al financiamiento de la Línea Programas de Procedencia e Interés Regional del Fondo del
Consejo Nacional de Televisión.
La idea de este proyecto se remonta entre los años 2016 y 2019, período en el que Alejandra Fritis llevó
a cabo decenas de talleres en escuelas rurales en el Archipiélago de Chiloé y en muchos otros lugares
de Chile, haciéndose una gran conocedora de la educación rural en los territorios nacionales,
reafirmando la idea que las escuelas rurales entregan una educación más personalizada, imparten
educación multigrado, donde en una misma aula interactúan niños y niñas de diferentes edades que se
complementan en sus aprendizajes. Son comunidades que más se asemejan a una familia ampliada que
a un establecimiento educacional, son espacios que permiten que niños y niñas estudien en sus
territorios con una enseñanza basada en sus propios contextos, y se erigen como centros comunitarios
que mantienen vivo el tejido social de sus localidades.
La inspiración para hacer esta serie estuvo en la Escuela Rural Los Robles de Isla Chelin, en Chiloé:
“allí comencé a hacer talleres artísticos audiovisuales en 2016. La primera vez que fui a la escuela hice
el mismo recorrido que hacen los profesores y profesoras: los domingos en la tarde en el embarcadero
de Castro, en Chiloé, se aborda una lancha de “recorrido” que luego de navegar 2 horas y 15 minutos
arriba al muelle de Isla Chelin, desde donde hay que remontar 3 kilómetros para llegar a la escuela que
está ubicada en el sector alto de la isla. Ahí las profesoras viven en una pequeña casa ubicada al
costado de la escuela, donde deben permanecer de domingo a viernes para poder llevar a cabo su
trabajo, lejos de sus familias. Desde el principio me impresionó el esfuerzo que ellas hacen, pero mi
admiración fue mayor cuando vi el cariño y dedicación con que realizan su labor docente, porque sus
estudiantes y la escuela son mucho más que un trabajo, son su vida”, cuenta Alejandra Fritis.
“Cuando una escuela se cierra, un pueblo muere” es el sentimiento que varios profesores y profesoras
rurales transmitieron a Alejandra, ya que han visto cómo cada año escuelas rurales se cierran y
pequeñas localidades empiezan a desaparecer junto a ellas “porque no hay más niños, por el
despoblamiento producto de la falta de oportunidades de subsistencia, por el desplazamiento de
población generado por monocultivos o desastres naturales, o por el estrechamiento entre el mundo
urbano y rural”, aclara Alejandra.
Además, cuando se cierra una escuela, es casi imposible reabrirla, porque la Ley establece que para
hacerlo se necesitan 25 estudiantes, lo que es impensable hoy en muchas localidades: “hay familias que
no pueden retornar a sus lugares de origen porque no hay escuela para sus hijos, y es inaudito pensar en
reunir 25 niños para poder reabrir la escuela que allí antes funcionó, se trata de disposiciones creadas a
nivel central que no consideran las necesidades de la ruralidad y de la diversidad de nuestros
territorios”.
Uno de los principales valores y símbolo de la resistencia de la educación rural son los profesores y
profesoras rurales que han dedicado su vida a este tipo de docencia: “son ellos los protagonistas de esta
serie, porque son quienes mantienen viva este tipo de educación. Si no hubiera profesores dispuestos a
vivir lejos de sus familias, a viajar por tierra o mar durante horas para llegar a la escuela, a vivir
semanas o meses en casas precarias a veces sin electricidad o agua potable, a hacerse cargo de
necesidades materiales y emocionales de niños, niñas y comunidades, la educación rural ya no
existiría”. Por eso, la serie hablará acerca de 8 universos culturales y territorios donde se desenvuelven
estos profesores y profesoras.
“Mi Escuela Rural” registró historias de profesores y escuelas de la ribera sur del Lago General Carrera
en la comuna de Chile Chico (Mallín Grande y Puerto Bertrand); del Altiplano en la comuna de
General Lagos; de las islas de Chelín y Quehui en Chiloé; de sectores precordilleranos de la Región de
Los Ríos; de territorios mapuche en Nueva Imperial y Teodoro Schmidt; de la cordillera de la costa
maulina depredada por los monocultivos forestales; de la precordillera de Petorca asediada por la
sequía; y de las caletas de pescadores y “huireros” de Atacama.
Los capítulos se exhibirán por Universidad de Chile TV los lunes a las 20 horas. Se accede de manera
gratuita a Uchile TV en televisión abierta a lo largo de todo Chile a través del Sistema Digital
Terrestre (TDT), o Televisión Digital Abierta sintonizando la frecuencia 11.2 en la Región
Metropolitana, 10.2 en la Región de Valparaíso o la frecuencia correspondiente a cada ciudad.
Programación:
Lunes 7 de abril: Constitución, las escuelas del Río Maule
Lunes 14 de abril: Educadores en Wallmapu
Lunes 21 de abril: Maihue, legado familiar
Lunes 28 de abril: Atacama, desierto de huiros y flores
Lunes 5 de mayo: Petorca, los anhelos de una profesora
Lunes 12 de mayo: Mallín Grande, enseñando para la vida
Lunes 19 de mayo: Altiplano, educación tripartita
Lunes 26 de mayo: Chiloé, maestras navegantes
Contacto:
Alejandra Fritis Zapata
Tel. +56 995302553
alejandra@zanahoria.cl
@miescuelarural